Himno de Puerto Rico

El nuevo libro de Tony Paulino: “Ángeles truncos”

Ángeles truncos
Tiempo de lectura: 4 minutos

«Juzgar a un tecato por los delitos que pueda o no cometer, en su constante lucha por obtener la cura, raya en lo irracional, en lo inconsecuente y lo insensible. Como bien escribió Victor Hugo: El culpable no es aquel que comete el delito, sino quien instaura las condiciones para que este sea cometido».  

Por Pedro Torres Navarro

Ex catedrático de la Universidad de Puerto Rico

Ángeles Truncos (Puntos Suspensivos Editorial) de Tony Paulino, es un libro valiente con una narrativa extraordinaria, trágica, cruda y directa. Pero conmovedora, hermosa, provocadora de esperanza y repleta del amor más genuino y profundo… aún ante el fracaso más contundente. Superando muchas veces los límites de la ficción y la fantasía, aunque absolutamente real… porque es el verdadero padre – él mismo – quien nos cuenta. Un padre ante la problemática de la enfermedad de adicción a sustancias controladas de su hijo. Acaso, ¿existe algo tan poderoso como el amor?

Tony Paulino narra sus peripecias como padre intentando ayudar a su hijo a rescatarse a sí mismo, de su enfermedad de adicción a sustancias controladas, entre Puerto Rico y Estados Unidos de América. Una acción muy valiente en esta cultura conservadora aclimatada, adicta al chisme, y condicionada por los medios de comunicación masivos. Paulino toma el toro por los cuernos y nos invita a todos a reflexionar.

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Como dijo Galeano: “Hemos guardado un silencio parecido a la estupidez” ante un problema humano que nos incumbe a todos – porque nos ha tocado a todos – y hemos pretendido fingir su inexistencia. Pues levantar la alfombra de la llamada cultura y mirar bajo ella nos enfrentaría a unas redes de poder y dominio no muy simpáticas. Un tema tabú en la conservadora cultura puertorriqueña, aún hoy día, se destapa.

El asunto se ha presentado generalmente a través de las culturas de la criminalización, penalización, moralización, consumismo y el afán depredador de la competencia y el lucro. Mientras… nos continúan sumergiendo en la vulgarización de la cultura a través del chisme televisivo, el consumismo y modas musicales manipuladoras y falsas. Todos lo sabemos… porque hemos naufragado como sociedad. Nos han vaciado la Isla, se nos fueron los jóvenes, sometidos a una deuda esclavista hasta la bancarrota y la quiebra para los menos privilegiados.

Ángeles truncos

Hemos dejado el crónico problema en manos de la vergüenza, la culpabilidad, moralismos baratos, el estigma y en instituciones inescrupulosas – en muchos casos – con afán de lucro a costa del dolor ajeno; en manos de una medicina farmacéutica asesina (ver oxicodina y fentanyl) dedicada al pastilleo y a sus ganancias de forma exclusiva, dentro de un sistema corrupto política, y por antonomasia, económicamente.

Un sistema financiero y bancario donde el lubricante de sus estructuras es el dinero del narcotráfico, y las agencias de inteligencia lo utilizan para sus negocios, así como para el control poblacional. Desafortunadamente el desarrollo – tan necesario – de proyectos alternativos comunitarios ha sido muy limitado.

El propósito del libro Ángeles truncos no es moralizar, sino exhortar humildemente a una reflexión y a la acción empática ante el flagelo de las adicciones a drogas. Tal vez se nos hizo muy tarde, tal vez no… No lo sé, pero, a través de Ángeles truncos, el autor ha decidido morir en el intento, morir de pie. Nos invita a apostar a la empatía y no a la estigmatización.

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Si algo pretende Ángeles truncos de quienes lo lean es que graben en sus mentes y en sus corazones lo siguiente: Juzgar a un tecato por los delitos que pueda o no cometer, en su constante lucha por obtener la cura, raya en lo irracional, en lo inconsecuente y lo insensible. Como bien escribió Victor Hugo, “El culpable no es aquel que comete el delito, sino quien instaura las condiciones para que este sea cometido”.

Sobre su libro Ángeles truncos, Tony Paulino expresa: “Como padre o madre de una persona adicta a las drogas, según vas descubriendo la magnitud del mal, las expectativas van achicando su grosor, amoldándose automáticamente a cada nueva realidad. Al principio, los objetivos vuelan muy altos y esperas, además de vencer el monstruo, que tu hijo rescate todo su potencial, en una especie de acto de borrón y cuenta nueva. Además de que logre convertirse en lo que siempre soñaste, digamos, un exitoso y respetado profesional o un celebrado atleta a la altura de un Roberto Clemente, un Tiger Woods, un Michael Jordan, o algo así por el estilo. Que se case con una mujer muy buena y bonita que le dé unos hijos preciosos que en su momento también añadan un buen trozo de abolengo al apellido. Sin embargo, con el tiempo, desgastadas tus ansias y destruida toda tu estructura emocional, estás más que dispuesto a aceptar muy felizmente que se convierta en un simple barbero o lavaplatos. Idealmente, honesto, hasta que toda esperanza y toda aspiración se reducen a la mínima expresión: que al levantarte, aún continúe respirando”.

Ángeles truncos está disponible en Librería Casa Norberto, Plaza las Américas.

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