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A rescatar la memoria de Román Baldorioty de Castro en su bicentenario 

Román Baldorioty de Castro

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Tiempo de lectura: 10 minutos

Imagen: Busto de don Román Baldorioty de Castro frente a la Torre de la Universidad de Puerto Rico.

“Bajo el peso de un poder omnímodo sucumben fatalmente la virtud del que manda y la entereza del que obedece”. 

Si los países que viven en libertad reconocen un nuevo derecho existente, es el derecho de defender y mantener la memoria colectiva de los pueblos.  Es un derecho cultural del hombre en democracia, honrar la memoria de los que dejaron huella tras de sí, es hora de honrar en su bicentenario la vida y obra de don Román Baldorioty de Castro, (1822-1889).

¿Pero quién fue aquel “hijo del amor” mulato y pobre nacido hace 200 años, un 23 de febrero de 1822 que llamaban Román? ¿Cómo aquel niño nacido en la pobreza llegó a convertirse en el primer líder que nació del pueblo, y en una figura trascendental para el país? ¿Cómo Román Baldorioty de Castro transformó la vida política, social y las aspiraciones de los puertorriqueños? ¿Quién era el que llamaron «el hombre sin miedo y sin tacha»? ¿O que le decían el prisionero sin crímenes»? Repasemos algunos momentos, ya es tiempo de espantar el olvido.

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Celebremos en su bicentenario al hombre pueblo, el mismo que se convirtió en el hombre histórico. Haber nacido en cuna pobre, lo predispuso a conocer a fondo las necesidades, la forma de ser, y la idiosincrasia de sus paisanos.

Y pudo trascender, porque su preclara inteligencia se fortaleció con una sólida formación educativa que empezó primero con el maestro Cordero «que le educó la mente y el corazón» al niño, y luego su educación universitaria en Europa, cuando la Asociación de Farmacias de Puerto Rico, le otorgó una beca, y pudo dotarse de una impresionante cultura que puso siempre al servicio de su país. Sus conocimientos abarcaron todas las materias: científicas, agrícolas, náuticas, matemáticas, como literarias, pedagógicas, económicas y artísticas. Educación que le dio los instrumentos para desarrollar ideas y proyectos fundamentales   Además que dominaba cuatro idiomas: inglés, francés, alemán, italiano.

Román Baldorioty de Castro

A pesar de sufrir encarcelamiento y ser perseguido durante toda su vida, su labor fue tan impresionante por su misión como educador, por su visión como periodista y como director del periódico La Crónica. Por sus gestiones como abolicionista, como político, y como de hombre de bien alcanzó tanta admiración y prestigio que, en el 1910, a veinte años de su muerte, jóvenes de las escuelas públicas en una encuesta, escogieron por votación al prócer Román Baldorioty de Castro, con el propósito de dedicarle un homenaje escultórico para colocarse en la Universidad de Puerto Rico.

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ABC

Se logró el empeño develándose su busto en 1914, justo frente a la Torre de la Universidad, como testimonio del aprecio, admiración y respeto de parte de los estudiantes de las escuelas públicas, que todavía tenían fresca su memoria.  A nombre de los estudiantes del siglo XX que se empeñaron en recordarlo para futuras generaciones, a nombre de los estudiantes del siglo XXI que lo han olvidado, ahora más que nunca, es tiempo de rescatarlo, porque nos hace bien su memoria. Porque en Román Baldorioty de Castro, nos vemos reflejados en lo mejor de nosotros mismos. Y porque su dramática y fructífera vida inspira a todos.

En su época llamaron a Román Baldorioty de Castro ‘El Íntegro’, porque su «superioridad moral “se manifestó desde muy joven cuando a sus 22 años, en medio de la temible pandemia de viruela negra, no se contagió por la enfermedad, ni tampoco por el miedo. A pesar de la mortal epidemia, se convirtió en el enfermero de sus tres compañeros de estudios en Madrid: “no le repugnaba la “erisipela” negra de Núñez, con su rostro inflamado y desfigurado, ni las evacuaciones sanguíneas de Acosta, ni el cuerpo cubierto de viruelas negras de Micault, ni sus llagas; los lava, los cuida, los alienta con una actitud serenamente heroica, como será toda su vida.”

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Alejandro Tapia y Rivera lo llamó “El prisionero sin crímenes”, luego de que fuera Román encarcelado en dos ocasiones por el delito de defender la patria. Por su parte, Lidio Cruz Monclova lo llamó «nuestro primer pedagogo», por su incansable misión y visión educativa y el proyecto de formar un Colegio Central de Excelencia -junto a José Julián Acosta-, tan pronto regresaron de Madrid.

Pero a pesar de que el proyecto tropezó con el despotismo español, sus ansias de mejorar la educación no caducaron, y fundó escuelas en Yauco y en Ponce, fundó el Colegio Ponceño etc. También pidió instaurar el primer jardín botánico, apoyada con beneplácito por el gobernador Norzagaray. Fue su propósito crear un “campo de ensayo y laboratorio agrícola para formar un semillero en los terrenos no cultivados en el área del Paseo de la Princesa”.  Y cuando tuvo que exilarse, prosiguió su vocación de educador en Santo Domingo. Allí fundó el Colegio Antillano y dirigió la Escuela Náutica.

 

Román Baldorioty de Castro
Afiche conmemorativo del Centenario del Partido Autonomista Puertorriqueño 1887-1987.

 

Recordemos su máxima “Yo quisiera que todos los hombres obedecieran siempre a su conciencia” cumpliéndola a cabalidad cuando repudió el Sistema de las libretas que se tradujo en otro encontronazo con el poder. Le llevó al General José María de Marchesi, en 1866, sus señalamientos y recomendaciones sobre el Sistema de las Libretas, en un informe de 500 páginas que sigue teniendo relevancia y decía: “Para mí, el Sistema de libretas favorece al patrono, no contribuye a promover la laboriosidad del jornalero, sus consecuencias comprometen la libertad social, facilita la coacción del rico sobre el pobre, impone injustificados sacrificios al trabajador”.

Román Baldorioty de Castro, enemigo de la demagogia, condenó aquella legislación coercitiva, destructora de la autonomía del obrero y con juicio analítico destruye, lo devastador que fue tal política económica para los obreros como para el desarrollo de la economía, como fue el Régimen de libretas.

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En este bicentenario rescatemos al abolicionista y el papel que desempeñó Román Baldorioty de Castro cuando fue elegido delegado por el Partido Reformista de Puerto Rico, marchando a Madrid, el 23 de mayo de 1870, para representar al país con voz y voto en las Cortes de España. Allí estremeció conciencias con un estremecedor discurso, en el que consiguió la enmienda a la ley Moret combatiendo así la esclavitud y defendiendo por primera vez allá, en España, la autonomía para Puerto Rico.

A su regreso a San Juan el 14 de marzo de 1871 -en el Vapor Comilla, procedente de Cádiz- es recibido por una nutrida multitud que lo aclamó con delirante entusiasmo, consagrándose como líder del autonomismo. Sin embargo, el gobierno español en Puerto Rico ofendido por su efectividad, por su sentido de afirmación puertorriqueña, por sus ideas, como por su valor, intensificó la persecución en su contra. Fue despojado de todos sus cargos, y expropiada su casa, que recién había construido en la calle Tetuán.

Román Baldorioty de Castro fue acosado y empobrecido, tuvo marchar al destierro forzoso a Santo Domingo en 1875, donde también dejó huella.  Aquel hombre físicamente frágil, poseía una fuerza espiritual que lo hacía inquebrantable y desde Santo Domingo le escribió a su amigo José Julián Acosta: “mi conciencia sigue ilesa y altiva”. Ese valor e integridad se repite siempre.

Román Baldorioty de Castro

 

Años más tarde, Luis Muñoz Rivera escribió un artículo llamándolo “El hombre sin miedo y sin tacha».  Y razón no le faltó, cuando en el año terrible del 1887, estando encarcelado en las siniestras bóvedas del Morro, los militares aprovechando su vejez intentaron sobornarlo.

Pero Román Baldorioty de Castro -siempre fiel a sí mismo-; se negó a firmar el documento que lo liberaría a él, como a sus 15 compañeros autonomistas presos. La condición era que los liberarían, pero a cambió tenía que disolver el Partido Autonomista y no predicar más el autonomismo. Las palabras dignas, del patriota merecen repetirse. Porque el valor se aprende y la dignidad se enseña con el ejemplo. Baldorioty demostró su grandeza al contestar: “Antes me cortaría la mano que firmar esa indignidad; si salgo de aquí vivo se la predicaré a los hombres y si los hombres le temen, se lo predicaré a las mujeres.

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Para entender el drama de su vida, es preciso reconocer que a Román Baldorioty de Castro y su generación les tocó vivir con valor y dignidad; tiempos de amarga ‘paz despótica’, llena de peligros y persecuciones. Baldorioty, junto a «una generación de corajudos». Se atrevieron a enfrentarse al tiránico gobernador Palacio y celebrar la Asamblea del Partido Autonomista en Ponce en 1887M; a pesar de las amenazas, compontes y torturas que estremecieron al País.

Este fue la razón de por qué lo apresaron por segunda vez. En la asamblea autonomista, según palabras del poeta cubano José Martí, se aprobó “la Carta Magna de la Libertad”; en ella se defendió el derecho a la reunión, a la libertad de prensa, etc. Y se incluyeron diez valores democráticos que chocaban con la visión monárquica de la época. Lo sucedido allí fue otra historia impresionante que no merece olvido.

Momentos que recordó, Martí, cuando a la muerte de nuestro patriota; escribió esta vibrante síntesis sobre su vida (fragmento): «Ni un átomo de lacayo tuvo en vida el previsor puertorriqueño, el invencible Román Baldorioty de Castro; a quien, en símbolo sagaz, tributaron homenaje en las fiestas de Azúa, las tres Antillas, que han de salvarse juntas, o juntas han de perecer. En vez de valerse del país para desnaturalizarlo y traicionarlo, en vez de utilizar las condiciones existentes para impedir su desarrollo natural y sus fines históricos; acató las condiciones existentes y se valió de ellas para conformar el país a sus elementos, para acomodar la política a la verdad».

«La autonomía fue para Baldorioty la defensa real en la cárcel y en la miseria; y en el destierro, de las libertades, que lo encontraron siempre a su cabeza. Porque nunca fue tan lejos en Puerto Rico la libertad que Baldorioty no fuera más lejos que ella. La autonomía fue para Román Baldorioty de Castro, criollo directo y útil; el modo de congregar, en acuerdo con su geografía e historia, las fuerzas irreductibles del país. Que en todo sistema de gobierno han de estar congregadas, …el criollo útil, irreductible que propagó a la vez el culto al trabajo y el culto del derecho; que arrancó al amo el esclavo recién nacido y lo puso por enmienda de la ley Moret en los brazos de la madre, que rompió el látigo al amo azotador y sentó el esclavo al lado del amo”.  

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Tanto caló e influyó en el orgullo de los puertorriqueños la integridad y entereza de los autonomistas presos en el 1887; que, a 31 años de su muerte, en 1918, la Asociación de Periodistas colocó en una de la bóveda del Morro. Donde estuvieron presos, una imponente tarja de bronce que redactó Cayetano Coll y Tosté; en honor al valor de los autonomistas presos, la mayoría de ellos periodistas. Sigue allí todavía la tarja en una de las bóvedas de la memoria; como un homenaje a la libertad de prensa, clamando que le arrebatemos al avaricioso olvido, su memoria. Ya es tiempo que nuestros próceres dejen de ser nombres huecos de avenidas, y calles y le demos a dichos nombres su significado.

Román Baldorioty de Castro

Desde ese derecho van estas breves e insuficientes palabras; que apenas rosan algunos aspectos de la vida de Román Baldorioty de Castro. Para empezar a alborotar recuerdos, para invitar a celebrar múltiples actividades; además para que lo devolvamos al corazón del pueblo, que tanto amó y hagamos nuestro. Otro de sus lemas: “Amar a Puerto Rico, Conocer a Puerto Rico, Servir a Puerto Rico”. Lema que debería inscribirse en las paredes de los edificios públicos; para beneficio de futuras generaciones.

Tenemos una deuda de honor con los estudiantes del 1910 que lo recordaron; con los periodistas del 1918, con los jóvenes de hoy, y con el País. No olvidemos que en el recuerdo y conocimiento de nuestros mejores hombres y mujeres; está la continuidad de un pueblo y sus ganas de ser, crear y hacer. Hay que espantar el olvido, porque sin un sentido de la dignidad de nuestra historia, no hay voluntad de futuro. Y se ama y se cuida mejor, lo que mejor se conoce. ¡Al rescate!

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Comments 3

  1. Avatar Walter Cuevas says:

    Entiendo que NO es importante dado sus logros, pero Don Román era Taíno, no mulato. Su madre Maria era Taína. Los de porque su nieta Matilde era mi abuela y ella me hablaba de él. Siempre me decía que las gráficas y fotos de Don Roman era acertadas y me explicaba como se le veía su mitad Taína.

  2. Avatar Felo Tirado says:

    Tan importante es reconocer, recordar una figura historica y patriota de PR como escribir con excelente acierto como lo hace Elsa Tio! GRACIAS , ELSA!

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