Nuestra historia perdida: ejemplos de documentación histórica perdida

Nuestra historia perdida
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Imagen: Archivo General de Indias, Sevilla

 

Nuestra historia perdida: seis ejemplos de documentación histórica que se ha perdido o destruído a través de los siglos, escribe Andrés Sanfeliu Cruz.

Por: Andrés Sanfeliú Cruz

Esta lista es incompleta, claro está. No se puede hacer una lista de todos los documentos perdidos, porque para empezar, debe haber muchos que tal vez, ni se sabe que existieron. Debe haber muchos más, pero estos son seis que, desde que me enteré, se me han quedado en la mente. Por lo menos en un caso, sabemos que los documentos fueron destruidos. En otro, se sabe si los documentos mencionados llegaron a existir. En los otros tres casos, me gustaría pensar que algún día aparezca una copia. Pero claro, tal vez estos documentos están perdidos para siempre.

Los diarios de Colón:  Cristóbal Colón le entregó a los Reyes Católicos el diario de su primer viaje al regresar a España. Isabel la Católica, se quedó con el original y ordenó a que se produjera una copia para entregársela a Colón. Ambos textos han estado desaparecidos desde por lo menos 1504. Lo que sobrevive hoy día son unas copias de unos abstractos y no del diario completo. La primera, es de Bartolomé de las Casas que incluye unos cuantos errores.

La segunda, también es un abstracto que apareció en el siglo XIX en la biblioteca del Ducado del Infantado. No sabemos cuánto difieren o se acercan al diario original. Pasa lo mismo con el diario del segundo viaje de Colón, en el que los europeos se enteraron por primera vez de que Borikén existía. De este segundo diario, igualmente lo que tenemos son unos abstractos copiados por su hijo Hernando y por Bartolomé de las Casas. El tercer y cuarto diario de Colón tampoco sobreviven.

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“Relación de las Antigüedades de los Indios” de Fray Ramón Pané y la “Historia del Almirante” de Hernando Colón: La Relación de Fray Ramón Pané es el único documento que recoge las creencias taínas para el momento de la conquista española. Es gracias a este escrito, que conocemos los dioses taínos y sus prácticas religiosas. El documento es un enredo, es incompleto (el mismo Pané admite que no tenía suficiente papel para escribir todo lo que vio), y solo cubre las creencias en una región específica de La Española.

Además, fue escrito por un español católico que estaba aprendiendo el lenguaje taíno. Estas limitaciones a un lado, el documento tiene un valor incalculable para nuestra historia. Sin embargo, el documento original en español está perdido, al igual que el libro del cual este escrito formaba parte, conocido como la “Historia del Almirante”. La razón por la que hoy en día tenemos estos documentos es porque en 1571 se publicó una traducción al italiano en Venecia. Es esta, la versión más antigua que sobrevive.

Relación de la “Armada a la Ysla de San Juan de Boryquen” de Juan González (1506): Este documento, escrito por el primo de Ponce de León, relata la exploración que lideró el conquistador desde el norte del Río Guaorabo (Río Grande de Añasco) hasta la Bahía de San Juan. Aunque Francisco Moscoso opina que con toda probabilidad no sobrevive, nos dice que no pierde la esperanza que algún día aparezca “…entremezclado en algún legajo de documentos inéditos de la Audiencia de Santo Domingo…o en cualquier otro acervo de documentos de España o de las Américas”

“Información de los caciques e indios y naborías” (1512): Que se sepa, los españoles nunca hicieron un censo de los taínos, sea por yucayeques o por bohíos, en el siglo XVI. Sin embargo, en más de una ocasión la Corona ordenó que les enviaran estadísticas poblacionales de los indígenas borincanos. Una de estas órdenes se emitió en la Real Provisión del 10 de diciembre de 1512, para que el Tesorero General de Indias, Miguel Pasamonte, junto con Juan Ponce de León prepararan la “Información de los caciques e indios y naborías”. Si este, o algún otro censo similar se llegó a hacer, no ha aparecido ninguno hasta el momento.

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Correspondencia de Juan Ponce de León a la Corona sobre la rebelión indígena: Unos meses después de la batalla de Yagüeca, Ponce de León envió un informe a la Corona acerca de la “la rebelión y su participación en la pacificación de los caciques en armas.” (Sued Badillo). Sin embargo, esta carta parece que no ha aparecido, ya que solo sabemos de ella porque sobrevive la respuesta que envió el Secretario Real, Lope Conchillos. Lo que se desprende de esa respuesta, es que Ponce de León no daba por terminada la guerra contra los indígenas luego de la Batalla de Yagüeca. El conflicto entre los conquistadores y los borincanos luego de esta batalla, se conoce como la “guerra postrera”. Qué papel jugó Ponce de León en ella, no sabemos, ya que luego de que concluyó su gobernación; “porque la Corona encubrió sus acciones punitivas para protegerlo de sus enemigos políticos”.

La quema de San Juan en 1625:  Casi un mes después de que Balduino Enrico, al mando de una flota holandesa, invadiera la isleta de San Juan exitosamente, tuvo que ordenar la retirada. Sin embargo, antes de irse, encendieron la ciudad en llamas. El fuego destruyó 98 casas, el Convento de los Dominicos, gran parte de La Fortaleza; y una gran cantidad de documentos históricos, como todos los archivos civiles y eclesiásticos. Además, se perdió la importante biblioteca del doctor Bernardo de Balbuena, obispo de Puerto Rico, donde había una valiosa colección de libros y documentos.

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