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Tiempo de lectura: 4 minutos

Música y cine: curiosidades del ayer. Biblioteca Digital Puertorriqueña. Colección de Fotos del Periódico El Mundo. Universidad de Puerto Rico.

Por Néstor Murray-Irizarry, historiador

www.casapaolipr.com

En Puerto Rico, los cines o teatros-cines, en el pasado -ubicados en una gran cantidad de barrios, o áreas geográficas en donde residía un porcentaje muy significativo de nuestra población-, constituyeron uno de los grandes atractivos de todas las clases sociales. Gran parte de nuestra formación intelectual la adquirimos a través del buen cine. Se disfrutaba de todo tipo de películas, pero sobre todo las de carácter histórico.

Recuerdo, con mucho cariño, que los sábados y domingos, los jóvenes de mi generación nos vestíamos con nuestros mejores atuendos y nos encontrábamos en el cine Bélgica, Nacional, Rivoli, Fox Delicias, Victoria, Miramar, Rex, por solo mencionar solo algunos de ellos.

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La música forma parte del desarrollo y crecimiento de la industria cinematográfica. Su función es vital para los efectos dramáticos, tanto en el cine silente o mudo, como en el cine sonoro, de las escenas, y para crear diversos ambientes reflejados, principalmente, en las actuaciones de sus personajes que narran una historia, una situación. El inicio del cine mudo se remonta al 1882 y se extiende hasta 1929. Estos apuntes se refieren, particularmente, a este periodo de tiempo, aunque señalamos algunos datos sobre el cine sonoro. La mayoría de la información que ofrecemos surgen de fuentes primarias: la prensa del Puerto Rico de esa época.

En muchos países y regiones -en Nueva York, sobre todo- la orquesta interpretaba una sinfonía de apertura a principio de la función, a plena expresión y a pleno espíritu. Luego, un enorme órgano eléctrico, imitador grandioso de bandas y orquestas, aliviaba el trabajo fatigoso de sus integrantes, los profesores de música. Después de terminada la pieza del órgano maravilloso, tornaba la orquesta a sus consecutivas interpretaciones y así sucesivamente.

cine

En Puerto Rico no era así. Según la opinión del músico Rafael Márquez, hijo, escrita en uno de los diarios de nuestro país en 1920, posiblemente una de las mejores épocas del cine:

“En Puerto Rico el músico dejaba su sangre y su pulmón en su silla y ojos y cerebro en su atril; en Puerto Rico se fatiga el músico como si fuese un peón de hacienda; en Puerto Rico el músico de cine (en general) no se interesa como tal, porque, francamente, se cansa y se abandona, con actitud vergonzosa y forzosa, a una negligencia involuntaria y sí necesaria; en Puerto Rico se llena de vicios, el músico, pues no deja corazón sino conveniencia propia en su obra. ¿Quién que haya tocado en un cine en Puerto Rico; quién que tenga nervios de artista. No ha experimentado embotarse su sensibilidad más o menos exquisita al compás de una música vestida de harapos? Yo soy testigo entrañable de esta verdad indiscutible”.

«En otros países, repito, mientras el profesor descansa y el órgano deleita a los oyentes, el espíritu de arte musical, en conjunto, aspira, por decirlo de rodearse así, de un oxígeno anímico de nuevo aliento regeneradores. Para poner todo lo suyo de luz y de armonía en las próximas interpretaciones que ha de ejecutar».

«Por eso, pido yo, en nombre del bienestar de los profesores de música (quienes han dejado, dejan y dejarán sangre y pulmón en sus sillas y ojos y cerebro en su atril). Para conveniencia de que no haya abandono o negligencia involuntaria, pero sí necesaria; y para que no sufra el pulmón musical hemoptisis de aliento. Pido que se alivie esta pesada carga vergonzosa y forzosa, con una pianola. También con un órgano eléctrico o Grafonola, que infunden alientos de vida, de profesión y de corazón”.

Por su parte, uno de nuestros grandes músicos, JM Rodríguez Arreson, sugería en 1922 que para contribuir a la difícil situación por la que estaban atravesando los músicos, que se organizara una asamblea para establecer una Federación o unión de músicos:

“La asamblea tendría un vasto campo de especulación. Tomaría resoluciones raras para detener la decadencia musical que estamos padeciendo y salvar el porvenir del arte y de los artistas. Yo señalo una ruta de progreso y quiero ser el más modesto de los cooperadores. Amo a mi País, y eso basta.”

Comments 1

  1. Avatar Santiago Ramos says:

    Y no podemos dejar en el olvido las “Series”… Aquellas que acompañaban la pelicula principal y que eran más cortas en su presentación pero que continuaban a la semana siguiente; generalmente sábado tras sábado… Su característica principal era que el héroe o actor principal siempre estaba metido en problemas y cada episodio semanal acababa con una escena en la cual “ el muchacho de la película “ quedaba en una situación peliaguda, cómo quedarse al borde un precipicio, o en medio de un naufragio o una tormenta o a punto de ser “ liquidado por los “malos”… Había que esperar a la semana próxima y especular sobre cómo nuestro héroe podría zafarse de su predicamento y superar la situación terrible en que se había quedado… Durante la semana de espera, quedábamos pensando cómo haríamos nosotros para salirnos del lío…También abundaban, además de las películas de vaqueros, aquellas de vampiros y las de “ muñequitos…. Qué tiempos aquellos ! Gracias por traernos el tema, querido amigo Néstor Murray…! Un abrazo, ChagoRamos

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