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Yo no vengo a entretener: Roberto Ramos Perea

Roberto Ramos Perea

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Tiempo de lectura: 10 minutos

“El buen teatro es inteligente. Busca confrontar a las creencias de las personas” — Roberto Ramos Perea.

El teatro puertorriqueño se ha destacado históricamente por contar con excelentes dramaturgos, productores, escritores y actores de gran calibre. Ha sido muy amplio con relación al público que llega y los temas que abordan. La gente ha disfrutado de obras teatrales que los han hecho reír, llorar, y más importante aún, pensar y cuestionar su pasado, presente y futuro dentro de una sociedad compleja. De esto, el dramaturgo Roberto Ramos Perea conoce mucho, porque ha vivido lo que conlleva hacer teatro que haga pensar y que cuestione lo establecido por esa misma sociedad.

Nacido en Mayagüez, para Roberto Ramos Perea el teatro siempre le ha apasionado. Manuel Méndez Ballester, Enrique Laguerre y Francisco Arriví son algunos de los maestros que ha admirado, no solo por haberlos conocido, sino que el tipo de teatro que realizaban era precisamente el que Ramos Perea prefiere presentar.

“El teatro es la memoria de la civilización, es conocerse. Es saber quién eres, de dónde vienes, y qué va a pasar contigo. Yo me decidí por el teatro histórico, ya que es absolutamente necesario en la trayectoria teatral de nuestro país. No podíamos conformarnos con la fascinación de la imaginación, teníamos que hacer un planteamiento serio y profundo de cuales son nuestras circunstancias sociales”.

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Sus primeros años de formación educativa fueron en la Universidad en Mayagüez con el teatro universitario, donde desarrolló gran parte de los inicios de su carrera, con el club dramático colegial. “Yo quería ser astrofísico. Empecé en el Departamento de Física, porque quería ser astrónomo astrofísico, pero los números no me entraban, me entraban más las letras. Por lo que decidí hacer un cambio. Entré a mi salón de mecánica celeste y había logaritmo de un lado al otro de la pizarra. Me senté a ver todo eso y me pregunté cuál era la utilidad de esto, cuando a mí lo que me gustaba del universo y las estrellas era el aspecto romántico. Me levanté del salón con mis libros y me fui a soñar con Sófocles y Calderón”.

Aunque su experiencia en la universidad y en su pueblo, fueron “agradables”, a sus 18 años sentía que debido a la política y a la carencia de oportunidades, “les fastidiaban los sueños a los jóvenes”. Por lo que le pidió a sus padres que lo enviaran a México. En México, Ramos Perea estudió en varios lugares, como el Instituto Nacional de Bellas Artes y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Además, tomó cursos privados de ballet, ya que le interesaba mucho el movimiento corporal. Aprendió mucho en talleres de algo que estaba de moda en ese momento: el Teatro Pobre, donde entrenó mucho en ese teatro del físico y del cuerpo.
Roberto Ramos Perea

Cuando regresó a Puerto Rico, Roberto Ramos Pereapuso en práctica este tipo de teatro que era considerado “raro” en la Isla. Recuerda al maestro Dean Zayas decirle que él “era el primero que bregaba con eso en este país”. En ese momento, hizo el montaje de una pieza llamada El sueño vicioso, aproximadamente entre el 1979 y el 1980. Pero él se dio cuenta que a través de ese teatro físico, no podía decir lo que quería decir.

“Yo quería decir muchas cosas sobre los humanos, la sensibilidad, la poesía. Empecé a escribir con la conciencia de que quería ser dramaturgo; tenía que pensar como un dramaturgo. Los dramaturgos somos como los ingenieros, construimos historias, tenemos que poner zapatas, columnas, tenemos que adornar una historia con mucho carácter. En uno de los montajes que estaba haciendo en Mayagüez, aparece el maestro Dean Zayas y me preguntó que qué hacía yo ahí, que me fuera con él a San Juan, y lo obedecí”, sostuvo.

Una vez llega a San Juan, trae toda su experiencia de México, sus talleres de dramaturgia y su experiencia como discípulo aprendiz de bailarín de ballet. Fue al departamento de drama de la Universidad de Puerto Rico, ahí se encontró con toda su generación que hoy son grandes estrellas y contó con muy buenos maestros de drama en la época.

“Me dediqué a perfeccionar lo que sabía hacer, que era escribir y actuar. Tuve la suerte de contar con la ayuda de la maestra Myrna Casas, quien un día estaba en los pasillos de la universidad con Josie Pérez buscando un actor para una obra, porque se le había ido un actor que tenía. Me llama y me dice que me necesita para una obra que estrenaba en tres semanas: Filomena Marturano. Josie Pérez hacía de mi madre. Después vino Alberto Rodríguez, Marcos Betancourt, Lucy Boscana, quienes fueron los productores que me llamaron para trabajar. Tuve la oportunidad, a través del maestro Lacomba, de representar a Luis de La Carreta con Lucy Boscana en 1982”, expresó Ramos Perea, quien en ese momento se afilió al Teatro del 60, con quien se presentó en obras como La verdadera historia de Pedro Navaja.

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A través de su trayectoria teatral, sus posturas siempre han sido de señalar, preguntar, de hacer que las personas piensen y cuestionen lo establecido. Ha traído temas muy controversiales y escandalosos que le han conseguido críticas terribles, persecución y acusaciones de todo tipo. Además de su trabajo creativo, también realiza un trabajo sociológico con la historia del teatro. Ha escrito varias biografías y ensayos de figuras literarias como Alejandro Tapia, Clara Lair y Julia de Burgos. Actualmente preside el Instituto Alejandro Tapia y Rivera, es director artístico de la Compañía Nacional de Teatro y director general del Archivo Nacional de Teatro y Cine del Ateneo Puertorriqueño.
Como periodista Roberto Ramos Perea ha laborado en periódicos como El Reportero, El Mundo y su revista literaria Puerto Rico Ilustrado. Ha realizado además, adaptaciones fílmicas para televisión de piezas como La Resaca, La Llamarada, y próximamente Vejigantes. «Cuando conocí a Francisco Arriví, me hipnotizó con la misión de construir un teatro nacional. Nos reuníamos en barras de Santurce, almorzábamos juntos y pasábamos de dos a tres horas hablando de todo. Fue ahí que fue ocurriendo ese pase de batón. Fue mi verdadero maestro y en estrecha amistad con él, se convirtió en un padre para mí. Yo le confesé todos mis temores, mis miedos, él me confesó los suyos. Teníamos claro que el teatro nos definía como nación.
Sus estudios sobre la presencia del Ku Klux Klan en Puerto Rico

Uno de los temas que Roberto Ramos Perea ha estudiado a profundidad, es la presencia del grupo Ku Klux Klan (KKK) en Puerto Rico desde la década del 1920. En una ocasión, se topó con una noticia que encontró entre una colección de documentos de los años 20 de un dramaturgo llamado Rafael Martínez Álvarez, quien había redactado un artículo llamado El Ku Klux Klan en el Condado, donde describe minuciosamente una ceremonia del KKK realizada en lo que es hoy el Parque del Indio en Condado.

“Empiezo a encontrar noticias, alusiones directas a la presencia de personas que estaban afiliadas a los clanes del KKK en Estados Unidos, pero que trabajaban aquí. Empiezo a recordar mis conversaciones con Francisco “Paco” Arriví y recuerdo en una ocasión en la que le comento que el personaje en Vejigante me sonaba que era del KKK, porque decía que era un caballero del sur, aparte de su racismo y que daba unas señas que venía a trabajar aquí. Él (Arriví) me dijo que Puerto Rico estaba lleno de gente del KKK y que eran individuos que trabajaban en los medios de comunicación, en las industrias y en el gobierno. Ademas, existía una cédula del KKK en Arecibo, denunciada por un periodista en 1924 y otra en Ponce, en la que quemaban cruces y se vestían de capirotes blanco”.

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Roberto Ramos Perea y su postura sobre la religión

Aquí otra anécdota sobre la controversia que ha generado sus obras y posturas. Cuenta el dramaturgo que en 1992 fue premiado en España y cuando ganó, los españoles le dijeron que era un dramaturgo que no tiene miedo y que lo que escribe y presenta, en un país que no sea el suyo, le pudo haber costado la vida.
Sobre este particular, Ramos Perea expresa: “Tengo una suerte de vivir en una democracia a medias, la vivo y la ejerzo. Esa democracia se extiende a la religión. Nosotros vivimos en una aparente teocracia, aquí no existe separación de Iglesia y Estado. Aquí la Iglesia está metida dentro del Estado y eso es grave. Cuando estrenó la obra de teatro Avatar (drama pasional sobre la vida desconocida de Yeshua de Nazaret) en 1999, trae a coalición el tema, no el Jesús mitológico de los cristianos, pero a ese individuo, que se le atribuyen grandes cambios al mundo, tuvo que haber hecho algo entre sus 13 y 33 años, años de los que nadie habla, de lo que se suponen algunas cosas. Yo no quiero suponer, quiero la verdad”.

Estos cuestionamientos llevaron al dramaturgo a leer cerca de 400 fuentes biográficas sobre ese proceso. Todo lo puso en un escenario, lo que causó rechazo entre la población cristiana. A pesar de eso, la obra tuvo un éxito extraordinario, tanto así que tuvo que mover la presentación del Ateneo al Centro de Bellas Artes. Ahora, dos décadas después del estreno de Avatar, se plantea la posibilidad de escribir y montar una segunda parte –Magdalena-, junto a la compañía teatral Teatro, Sol y Luna.

En esta ocasión, y como él mismo describe: “es ver la vida de Yeshua Ben Yosef desde los ojos de una mujer. Porque siempre la mujer ha sido vista como el pato feo de la historia religiosa. ¿Qué fue lo que vivió Magdalena al lado de Jesús, entre apóstoles, quienes eran campesinos, hombres de la tierra, agricultores y no eran inteligentes? ¿cómo ella pudo colarse entre ese grupo de gente para estar cerca de un rabino como era Yeshua? ¿Era prostituta, era una mujer de su casa, era una santa como la ha puesto la Iglesia Católica? ¡No!, nada que ver, era una guerrillera celote igual que los demás. Palestina estuvo ocupada por el imperio romano. Las mujeres metieron mano en esa guerra. Es un papel de mujer guerrillera, de prostituta desenfadada que esta dispuesta a matar por la libertad de su país”.

En cuanto a la producción de Magdalena y lo que el público podrá esperar de la misma: “Los actores le están dando vida a esto, y le están dando una vida muy interesante, bajo la guía no solamente mía como director, sino que bajo la guía energética de Angela Mari con sus conocimientos especializados que tiene, te garantizo que será un espectáculo muy verdadero, bien orgánico, bien energético, ético”.

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Magdalena se presentará del jueves, 11 de agosto al sábado, 13 de agosto a las 8:00 p.m. Además, el domingo, 14 de agosto a las 4:00 p.m. en el Teatro Tapia en el Viejo San Juan. Para boletos pueden llamar al 787-792-5000. También pueden adquirir sus boletos en los puntos de venta de Ticket Center, en línea www.tcpr.com

Además, en la boletería del Teatro Tapia los días de las funciones. Para más información visite la red social Facebook: @teatrosolyluna.

Presentará la obra teatral Marianela

La labor de Roberto Ramos Perea con el Instituto Alejandro Tapia y Rivera (IATR) y la Compañía Nacional de Teatro cambia, cuyo motivo no es solo hacer teatro puertorriqueño, es también llevar a escena esas adaptaciones que como dramaturgo, puede realizar porque su tema concierne a nuestra sociedad: “El que piense que Marianela es una novelita rosa del ciego que se enamora de la fea, esta bien equivocado.
Marianela es una novela política en todo sentido de la palabra. El que conoce un poco de la historia de España y América, sabe del daño que le hizo los ilusos, los fantasiosos al pueblo americano y al pueblo caribeño y a Puerto Rico en sus relaciones con la modernidad, con las posibilidades del futuro beneficioso para el País. El ciego representa a esos líderes ciegos que tratan de vender esta idea de un futuro maravilloso. Mientras que la feita Marianela, es el pueblo que lo sigue incondicionalmente, sin pensar, ni cuestionar. Hasta que llega el médico a traer la verdad, que trae la razón, la ciencia y le dice a Marianela que abra sus ojos. El que entienda esa metáfora, entenderá la obra.
Marianela no es una historia de amor, es una historia de la ceguera social”. La entrada a la obra Marianela, que se presentará en el Centro de Bellas Artes será libre de costo. Ramos Perea sostuvo: “Todas las producciones de la Compañía Nacional de Teatro, que es la que yo dirijo, son libres de costo para todo el mundo y ¿por qué?, porque soy socialista. Entiendo que la cultura es un derecho tuyo, es un derecho de Juan y de Doña María, que nunca salen de su casa. Alguien tiene que decirle a Juan y a María que tienen el derecho de la cultura”.

Comments 1

  1. Avatar Carmen Rivera Andino says:

    Excelente artículo. Gracias.

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