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Recordándole a la Memoria | Esteban Núñez Meléndez: un gran científico puertorriqueño 

Esteban Núñez Meléndez

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Tiempo de lectura: 5 minutos

Recordándole a la Memoria | Esteban Núñez Meléndez: un gran científico puertorriqueño

Néstor Murray-Irizarry, historiador 

www.casapaolipr.com  

Siempre me han comentado, desde mis años mozos, que Puerto Rico es una isla tan pequeña que no tenía recursos naturales y que solo podría sobrevivir bajo la dependencia absoluta. Tremenda falsedad. Tiene grandes recursos naturales. Eso lo demuestran que varias compañías vinculadas a la explotación minera de cobre, oro y manganeso en las montañas de Adjuntas, Utuado y Lares, renuevan todos los años sus licencias en Puerto Rico. Es uno de los países que más agua produce por milla cuadrada, y siga usted sumando.

Sin embargo, junto a todas sus grandes virtudes como nación, Puerto Rico cuenta con un semillero, en todos los órdenes, de grandes hombres y mujeres que representan lo más granado de nuestra cosecha. En esta otra sección que denomino Recordándole a la memoria publicaré un resumen de la vida y obra de esos seres humanos que le han servido, o le sirven, a su país con el compromiso más genuino que aspira, un hijo orgulloso y agradecido. Hoy escribiré sobre el Dr. Esteban Núñez–Meléndez.

Conocí al Dr. Esteban Núñez Meléndez en la década de 1980, recién registrado en el Departamento de Estado, el Centro de Investigaciones Folklóricas de Puerto Rico, Inc. (fundado en 1976, en Ponce). El Centro, en sus inicios, se impuso investigar y estudiar la medicina y la literatura folclórica en Puerto Rico. Como sabemos para realizar un estudio profundo y científico de nuestra medicina folclórica es indispensable contar con un laboratorio y el doctor Núñez lo tenía en el Colegio de Farmacia de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Iniciamos una cordial amistad y relación profesional que me llevó a invitarlo alrededor de cinco ocasiones a ofrecer conferencias sobre su especialidad, en el antiguo Casino de Ponce, donde acudían a escucharlo un promedio de 500 a 800 personas en cada una de sus conferencias. También le organice un seminario de las plantas medicinales del país.

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Quiero compartir dos anécdotas muy curiosas sobre este maravilloso ser humano. La primera estuvo relacionada con su valioso libro Plantas medicinales de Puerto Rico, que fue uno de los best sellers de la Editorial Universitaria. Interesado en que nuestro Centro pudiera recibir algunas ganancias de las ventas de este libro, el doctor Núñez, me indico que me avisa con bastante tiempo de la llegada de su libro al almacén de la Editorial en Río Piedras. Así lo hizo.

Es posible que la tirada de este libro pudo alcanzar un total de más de diez mil ejemplares, de los cuales nuestro Centro vendió más de tres mil. Miguel Rivera Puiz, periodista de El Vocero de Puerto Rico publicó un comunicado de prensa, que el Centro le había enviado, con la suerte que este periódico lo publicó en las ediciones de Puerto Rico y de Nueva York. En esa época nuestro teléfono se cayó y el cartero trajo a nuestro Centro cientos de cartas de boricuas residentes en la Ciudad de los Rascacielos que deseaban adquirir el libro. Ese año se pudo pagar el salario de los empleados del Centro y sufragar el costo de varias de las actividades.

 

Esteban Núñez Meléndez
Dr. Esteban Nunez Melendez autografiando su libro «Las plantas medicinales de Puerto Rico» en el CIFPR. 1989.

Segunda anécdota: 

Durante mis investigaciones en los sectores montañosos del país, particularmente en Adjuntas, en la década de 1980, una noche, mientras mi familia dormía, con la caricia del frío pelú que hacía en ese grandioso pueblo del centro de la Isla, entrevisteé a un matrimonio muy peculiar: eran espiritistas y santiguadores. Se dedicaban a curar a seres humanos empleando la medicina de sus antepasados, en los tiempos en que los sectores y los barrios, inclusive en muchos pueblos estaban aislados, por las malas carreteras, los ríos crecidos o la cantidad de agua que hacía crecer un bosque difícil de atravesar. Los narradores me informaron, entre otras experiencias, sobre el agua del guineo prieto. Los narradores me informaron que unos americanos visitaban frecuentemente el sector conocido como Garzas-Centro, buscando que los campesinos le vendieran el agua que se obtiene, después de cortarse el fruto que produce la mata de guineo prieto, porque de acuerdo con la tradición de los pobladores del área, curaba la leucemia. El doctor Núñez escuchó atentamente la grabación que les hice a los entrevistados y me pidió que le consiguiera una muestra del agua y un hijo o pichón del guineo prieto. Le conseguí lo que me pidió y sembró la mata en su finca en Cidra. A las semanas de ese encuentro falleció mi querido amigo.

Pero ¿quién era este especial científico boricua? Fue un maestro dedicado, afectuoso y excelente investigador que sirvió como guía y facilitador a cientos de estudiantes que pasaron por la experiencia de estudiar bajo su dirección. Nació en Cidra, se graduó de la Facultad de Farmacia de la UPR/Río Piedras en 1933.Tenía un doctorado en Farmacognosia de la Universidad de Florida, en Gainesville. Fue autor de numerosos trabajos sobre las plantas medicinales de Puerto Rico y Costa Rica. Fundó y dirigió en 1938, el Jardín de Plantas Medicinales de la Facultad de Farmacia. Cuando le conocí, era el único puertorriqueño que poseía un doctorado en drogas naturales, mantuvo una cátedra ad-honorem de Drogas Naturales en la Facultad de Farmacia y estuvo a cargo del Laboratorio en el recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico.

Puerto Rico le debe a muchos de sus hijos el reconocimiento eterno por una vida ejemplar y singular obra. Sus trabajos en el campo de la educación y de la ciencia son grandes aportaciones que veneramos y respetamos. Esteban Núñez Meléndez es uno de nuestros grandes héroes.

 

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