Himno de Puerto Rico

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Prohibido jugar gallos. Imágenes suministradas.

Por: Néstor Murray-Irizarry, historiador

www.casapaolipr.com

Hace unos años se prohibió en el País, por el gobierno federal, jugar gallos de peleas. En Puerto Rico, al igual que en otras partes del mundo existen diversos grupos que se oponen, con mucha razón, para muchos, a las tradicionales peleas de gallos.  Un buen amigo y escritor boricua Edwin Figueroa-Berrios, al morir, no pudo completar un libro sobre ese tema tan controversial. En ánimo de comentar sobre esta tradición tan arraigada en la población y sin definir sobre una postura u otra, a continuación unas notas sobre la historia de las peleas de gallos, según Figueroa-Berrios:

“El gallo ha figurado con distintiva presencia en gran número de las variadísimas culturas que se han sucedido en la historia de la humanidad hasta nuestros días. La singular naturaleza de esta ave, única en su especie, suscita en el hombre diversos sentimientos de entusiasta adhesión. Sin embargo, de todas las características que lo aventajan sus congéneres la que más apasiona y que ha perdurado en la legión de sus admiradores a través del tiempo, es sin duda, su impulso combativo».

«Sobre todo, porque como si se tratara de un ser racional, el gallo entra en combate con inamovible determinación de vencer o morir. En el ejercicio compulsivo instinto despliega los más variados resortes estratégicos de hábil gladiador para la mejor eficacia de su defensa y su más certero vistoso plumaje que su acometividad. Al mismo tiempo mantiene con gran firmeza y arrogante elegancia, que su vistoso plumaje le presta, la valiente actitud retadora, que lo caracteriza ante su contendor.

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Al descubrir que la riña de gallos está considerada como una de las actividades deportivas más antiguas encontramos que los chinos documentaron la introducción de esta “criatura del oeste” procedente del sudoeste asiático desde 1,400 años a.C. De ahí, la difundida idea de que fueron los chinos los primeros en celebrar jugadas de gallos. El Año del Gallo en el calendario chino es claro indicio de la importancia que esta ave ha tenido en este país asiático.  Sorprende la fuerza con que se ha sostenido la presencia del gallo hasta el presente en esta milenaria cultura oriental.  Aunque posiblemente oriundo de la franja sur de las Himalayas, el gallo de pelea que llega a Occidente, como el que llegó a la China, procede de la India; colindante con dicha cordillera en su extremo suroeste.

Además, en las culturas más antiguas, el gallo figuró como símbolo religioso, portador de cualidades sagradas y también tuvo acogida no solo por su instinto combativo, sino porque puede espaciar su canto con infalible cronometría en las horas de la madrugada para marcar el tránsito de la noche al día, de las tinieblas a la luz. Esta singular característica –única entre todas las aves- lo transformó en ente poético otorgándole diversas simbologías en los sacros misterios religiosos de las culturas del Cercano Oriente, incluido el Cristianismo. Fue entre los primeros cristianos símbolo de la resurrección al anunciar el triunfo de la Luz por lo que se le representaba coronado. Posteriormente y con el mismo sentido metafórico, el rito romano de la Iglesia lo considero heraldo de la Natividad; origen de la tradicional Misa de Gallo.”

Prohibido jugar gallos

En Puerto Rico

Según los historiadores Jaime Varas y Benjamín Lúgaro, en 1764 Raimundo Viera, de San Juan logró conseguir la autorización del Consejo Municipal; para que todas las jugadas de gallos se hicieran en el patio de su bohío y prohibiéndose en las calles y lugares públicos. Así nació la primera gallera legal en Puerto Rico.

Hasta el 1898 hubo galleras en Adjuntas, Aguadilla, Aguas Buenas, Aibonito, Arecibo, Arroyo, Barranquitas, Bayamón; además de Cabo Rojo, Caguas, Ciales, Coamo, Dorado, Fajardo, Guaynabo, Gurabo, Isabela, Juncos, Las Piedras, Loíza, Mayagüez; también Moca, Morovis, Naguabo, Peñuelas, Ponce, Rio Piedras, San Juan, San Lorenzo, Toa Alta, Utuado, Vega Alta, Vega Baja, Villalba y Yabucoa.

Para levantar fondos para la construcción de la Alcaldía de Ponce en la década de 1840; el Capitán General Santiago Méndez Vigo, dio órdenes de establecer un impuesto de cuatro reales sobre cada riña de gallos.  Por otra parte, el gobierno prohibió a los dueños de galleras; además de billares y establecimientos similares la admisión de esclavos, pues eran timados o mal gastados lo ganado.

En 1889, apareció el siguiente anuncio en forma de poesía: Gran desafío de Gallos; escrito por el rematista, Trinidad Morales de Ciales y leía: “Venid, señores, venid… La batalla a presenciar… Pues”.

 

 

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