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Antecedentes históricos de la bravura boricua: Luis Muñoz Rivera

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Tiempo de lectura: 5 minutos

Antecedentes históricos de la bravura boricua: Luis Muñoz Rivera

Fragmento del libro Espantando el olvido

«Tengo la bravura boricua del combate y tengo aún más la bravura después de la derrota», así citó la poeta Clara Lair a Luis Muñoz Rivera en el 1915, en un discurso que él dio en la Asamblea de Miraflores. Y tenía razón Lair, aquel hombre de seis pies y ojos azules, como ella lo describe, luchó toda su vida por el bien del País.

Luis Muñoz Rivera, no se detuvo en denunciar en su periódico La Democracia, los atropellos, desmanes y el despotismo del gobierno español. Desde un estilo moderno, nada florido, y su lenguaje valeroso y de gran entereza, sorprendió y sedujo a sus lectores; con la misma fuerza con que enfureció al gobierno español.  Fundó el periódico La Democracia, en medio de un régimen monárquico, era ya de por sí una provocación.

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Sus artículos, los contestará la oficialidad española con intolerancia, persecución y arrestos. Sus luchas fueron largas y continuas.

No debe extrañar que Mariano Abril (1861-1935), otro excelente periodista, dejó constancia de esa continua persecución a la que fue expuesto Luis Muñoz Rivera, luego de fundar el periódico La Democracia en 1890: “Luis Muñoz Rivera, a los 30 años, fundaba el periódico La Democracia y en breve período paseaba las carreteras con la Guardia Civil, quienes lo apresaban en cárceles de Caguas, Guayama, desafiaba la cólera de los capitanes generales, sufría cien procesos, lo encerraban en los calabozos de Ponce, lo multaban, lo condenaban. Y no podían rendirle, ni doblegarle jamás.”

 

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Una portada de La Democracia.

 

Contra todo pronóstico, a los 39 años alcanzó la Constitución Autonómica votada en el Congreso en España y firmada por la Reina María Cristina y luego de ese gran triunfo, en menos de un año, vino la invasión del 1898, y empieza otra lucha. Entonces, al año de la invasión el gobierno militar norteamericano eliminó la recién lograda Constitución Autonómica y destituyó a su gabinete autonómico.

Recordemos que el gabinete autonómico no lo disolvió Luis Muñoz Rivera, sino el general Guy Henry en 1899, el mismo que creó la policía insular, para perseguir a los que no eran adeptos o criticaban el gobierno o defendían la afirmación puertorriqueña.

Cuando todos creían que Luis Muñoz Rivera se iba derrumbar, al ver el trabajo de toda una vida destruido, vuelve a la lucha con su bravura boricua y recoge su pluma combativa ante la funesta Ley Foraker, que nos quitaba toda autoridad sobre nuestros asuntos. Pero su vida corría peligro, porque bajo la protección del gobernador Charles Allen, se crearon las turbas republicanas con el fin de perseguir y atacar los combativos escritos del periodista y patriota. El ambiente recrudeció, varias veces trataron de asesinar a Luis Muñoz Rivera.  Aquel líder imponente, integro y valeroso en 1901, a los 41 años ya había estado preso en 42 ocasiones por defender la patria.  Luchó veinte años contra España y 18 años contra Estados Unidos.

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En esa época de intolerancia y persecución, el general Henry con su prepotencia, tuvo un encontronazo con Luis Muñoz Rivera.

Sucedió que en el curso de una entrevista con Muñoz Rivera, el gobernador trató de intimidarlo. Molesto por los artículos de denuncia de Luis Muñoz Rivera, le advirtió:

GH: “Señor Muñoz Rivera, quiero que usted sepa que yo una vez cogí por la cintura a un hombre y lo lancé por la ventana”

LMR: «Eso fue una vez, señor Henry. No trate de repetir la hazaña, porque en la otra vez puede ser que fracase”.

GH: “¿Qué quiere decir usted con eso, señor Muñoz?”, preguntó el militar.

LMR: “Quiero decir que deseo que usted no ignore que yo, en una ocasión, cogí por la cintura a dos hombres y los arroje por la ventana con la misma facilidad que usted lanzó uno».

Esa fue la actitud prepotente del entonces poderoso gobierno americano, cuando le hablaba a los patriotas, pero Muñoz Rivera le salió al paso con su bravura boricua y se dio a respetar. Esa fue la misma actitud dictatorial que tuvo el gobernador Allen cuando le fabricó un caso a LMR, propiciando el juicio del siglo en 1901.

 

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Funeral de Luis Muñoz Rivera en 1916 en la Plaza Baldorioty, hoy Plaza de Armas en el Viejo San Juan.

 

Fue la misma actitud con la que metieron a la cárcel al independentista y periodista Evaristo Izcoa, por sus valientes artículos que escribía en su periódico El Combate. Por la actitud valerosa ante las injusticias contra los intereses del País que tuvo siempre Muñoz Rivera -tanto frente a España como frente a Estados Unidos- fue respetado y amado por su pueblo.

Tal vez Luis Muñoz Rivera tenía sangre ucraniana en las venas

Qué poco conocemos nuestra mejor historia, es ahí donde podemos encontrar lo mejor de nosotros mismos. Por eso su funeral en 1916, fue apoteósico. Allí el pueblo surgió como un País unido ante un dolor nuevo, fue impresionante y desgarradora la demostración colectiva de dolor. Una nueva fe y un amor poderoso les dejo a la patria.

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Comments 1

  1. Avatar Frieda Stubbe says:

    Divina y orgullosa historia de nuestro prócer! Y Dios Santo, qué guapo era!! Tiene un bisnieto, Paquiro, que de jovencito se parecía tanto a el! Descanse en paz nuestro maravilloso e irrepetible patriota! Qué muchos hombres así hacen falta en el mundo!

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